El Gobierno de Rodrigo Paz justificó la medida por el costo fiscal y anunció apoyos para transportistas, comerciantes y millones de familias.
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, anunció la eliminación total de la subvención al diésel, una medida que comenzó a aplicarse el viernes 19 de septiembre y que forma parte del programa de ajuste económico acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El mandatario afirmó que el combustible tendrá ahora un precio acorde con su costo de importación.
Paz defendió la decisión al señalar que el Estado no puede comprar el diésel a un precio elevado para venderlo más barato, pues, según sostuvo, el esquema favorece el contrabando y genera un fuerte impacto en las finanzas públicas. El Gobierno calcula que la subvención, principalmente al diésel, representa un gasto de alrededor de 55 millones de dólares por semana.
La eliminación del subsidio está vinculada al financiamiento aprobado para Bolivia por 1,900 millones de dólares, recursos que el Gobierno busca utilizar para estabilizar la economía. Paz aseguró que el dinero que antes se destinaba a mantener el precio subsidiado podrá dirigirse a escuelas, hospitales y carreteras, además de otras obras de infraestructura.

Como parte de las medidas para contener el impacto entre la población, el Gobierno anunció que 2.9 millones de personas recibirán un nuevo pago del bono PEPE. También contempla 800 millones de bolivianos, equivalentes a unos 81.6 millones de dólares, en créditos preferenciales para transportistas de carga pesada, comerciantes, artesanos y otros sectores.
El ajuste ocurre después de que el precio de la gasolina y el diésel se duplicara en diciembre de 2025. En agosto, el precio del diésel volvió a aumentar 100%, hasta alcanzar 18 bolivianos por litro, cerca de dos dólares. El Gobierno había anunciado desde enero su intención de abandonar el sistema de subsidios vigente desde 2005, aunque todavía no define una medida equivalente para la gasolina.
La decisión ya generó rechazo entre transportistas, campesinos y sectores productivos, que anticiparon protestas y demandan mantener algún mecanismo de subsidio. Paz, quien asumió la Presidencia en noviembre pasado, sostiene que el ajuste es necesario para enfrentar la escasez de combustibles y dólares que afecta a la economía boliviana.





