El exdiputado fue condenado a cuatro años y dos meses de prisión y quedó inhabilitado para ejercer cargos públicos hasta 2038; permanece en Estados Unidos y no se ha confirmado una solicitud de extradición.
El Tribunal Supremo de Brasil ordenó ejecutar la condena contra Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, por coacción a la Justicia mediante presiones realizadas desde Estados Unidos para favorecer a su padre. La resolución quedó firme luego de que los magistrados rechazaran los últimos recursos de su defensa.
El magistrado Alexandre de Moraes dispuso que el exdiputado cumpla cuatro años y dos meses de prisión, inicialmente bajo un régimen semiabierto, además de ordenar la cancelación de sus pasaportes y su registro como persona condenada con orden de arresto pendiente. También enfrenta una inhabilitación política hasta 2038, por lo que no podrá ocupar cargos públicos durante ese periodo.
El caso se remonta a 2025, cuando Eduardo dejó su escaño legislativo y se instaló en territorio estadounidense. Desde ahí buscó el respaldo del Gobierno de Donald Trump para intervenir en favor de Jair Bolsonaro, quien enfrentaba un proceso judicial por intentar revertir su derrota electoral de 2022 frente al actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva.

Las gestiones provocaron tensiones diplomáticas entre Brasil y Estados Unidos. En julio de 2025, Washington sancionó a Moraes y Trump calificó el proceso contra el exmandatario brasileño como una “caza de brujas”; además, justificó aranceles de 50% a buena parte de las importaciones brasileñas con el argumento de las acciones judiciales contra Bolsonaro.
Por ahora, la residencia de Eduardo en Estados Unidos dificulta la ejecución de la orden. No se ha informado si Brasil solicitará formalmente su extradición, aunque podría ser detenido si regresa al país. El exdiputado sostiene que es víctima de persecución política y también acumula otros antecedentes judiciales, entre ellos una condena por difamar a la legisladora Tabata Amaral.
La resolución llega en plena campaña presidencial brasileña, mientras Eduardo participa en la promoción de su hermano Flávio Bolsonaro, quien disputará la segunda vuelta contra Lula el 25 de octubre. Eduardo incluso ha insinuado que podría ocupar la Cancillería si su hermano gana, un escenario que ahora tendría que enfrentar el obstáculo de su condena firme y la orden de arresto.





