Mientras habitantes de Guadalajara denuncian agua sucia, malos olores y desabasto, el coordinador de Morena descarta exigir la destitución del gobernador y advierte que conseguir más recursos implicaría recortar otros sectores.
El coordinador de los diputados de Morena, Ricardo Monreal Ávila, descartó sumarse a las exigencias para destituir al gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, por la crisis de agua contaminada que afecta a la Zona Metropolitana de Guadalajara. En lugar de respaldar la presión política contra el mandatario, el legislador propuso instalar una mesa de diálogo entre los gobiernos federal y estatal para atender el problema.
“No me sumaré al linchamiento político ni a la exigencia de destitución del gobernador”, declaró Monreal el 19 de octubre. Según el morenista, cambiar al titular del Ejecutivo estatal no resolverá la crisis estructural del agua. La propuesta, sin embargo, llega mientras los habitantes siguen esperando que las autoridades resuelvan algo tan elemental como recibir agua limpia al abrir la llave.
Las quejas por el suministro se remontan a 2020 y se han agravado durante 2026, con reportes de líquido turbio, tonos amarillentos o cafés, sedimentos y malos olores en distintas colonias. Las protestas para exigir soluciones incluso han terminado en enfrentamientos con policías y detenciones. Ante este escenario, el llamado de Monreal es a dialogar, aunque para las familias afectadas la urgencia no es organizar otra reunión, sino contar con agua en condiciones adecuadas.

El diputado también aseguró que existe disposición en San Lázaro para gestionar recursos mediante la Comisión Nacional del Agua (Conagua), con apoyo de la Comisión de Presupuesto, encabezada por Merilyn Gómez Pozos. Pero puso una advertencia sobre la mesa: el Presupuesto de Egresos de 2027 será limitado y, si Jalisco recibe más dinero para atender la emergencia, habrá que reducir partidas de otros sectores. Es decir, voluntad para gestionar recursos sí, pero sin prometer que alcanzará para resolver el problema.
Mientras tanto, el gobierno de Lemus ha planteado suspender temporalmente el uso de agua del sistema antiguo de Chapala que llega a la presa Las Pintas, medida que implicaría distribuir el suministro mediante tandeos. También se ha propuesto construir un nuevo acueducto para reforzar el abasto, aunque la obra requiere financiamiento y todavía no representa una solución inmediata para quienes padecen el problema.
Así, Monreal rechaza la destitución de Lemus y apuesta por el diálogo institucional, pero la crisis sigue poniendo a prueba a las autoridades. Las mesas de trabajo y las gestiones presupuestales podrán ocupar titulares; la prueba real será que el agua llegue limpia a los hogares, con infraestructura funcional, vigilancia de la calidad y respuestas concretas para la población.





