El primer ministro de Israel también propone elevar hasta un millón de séqueles las indemnizaciones por demandas de difamación contra quienes cuestionen a las Fuerzas de Defensa de Israel.
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, anunció dos proyectos de ley para sancionar a personas que, a su juicio, “difamen” a los soldados y al Ejército israelí, en medio de la polémica internacional por el documental Naza, que recoge testimonios sobre presuntos crímenes cometidos en la Franja de Gaza.
En un video publicado en su cuenta de X, Netanyahu explicó que una de las iniciativas contempla revocar la ciudadanía israelí a quienes difundan acusaciones contra las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). La segunda propuesta busca incrementar hasta un millón de séqueles —unos 286 mil 230 euros— el límite de las indemnizaciones que pueden reclamarse mediante demandas por difamación.

“Los golpearemos tanto en el bolsillo como en su ciudadanía, porque no tienen cabida entre nosotros”, declaró el mandatario, quien busca obtener el respaldo de partidos de la Knéset identificados con el sionismo. La iniciativa sobre ciudadanía sería impulsada por el Ministerio del Interior, mientras que la reforma a las indemnizaciones estaría a cargo del Ministerio de Justicia.
El anuncio ocurre a menos de mes y medio de las elecciones parlamentarias en Israel, un proceso relevante para el futuro político de Netanyahu y de su partido, el Likud. La propuesta también contempla sancionar a quienes lleven al ámbito internacional denuncias contra el Ejército y el Estado israelí.
La controversia se intensificó tras el reconocimiento de Naza con el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cine de Venecia. El documental, dirigido por los israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor, reúne testimonios de 24 oficiales de inteligencia y soldados sobre un presunto plan de las FDI para devastar Gaza, con uso parcial de inteligencia artificial. Sus realizadores enfrentaron campañas de odio y críticas de autoridades israelíes. Durante Venecia, Abraham también denunció la muerte de más de 200 periodistas palestinos durante el conflicto.





