La Universidad de El Salvador mantiene su presupuesto congelado desde 2022 y varios proyectos anunciados por el presidente salvadoreño siguen sin concretarse.
En 2018, durante su campaña presidencial, Nayib Bukele prometió convertir a la Universidad de El Salvador (UES) en la mejor institución educativa de Centroamérica. Siete años después, una revisión de sus compromisos revela un balance poco favorable: 10 de las 12 promesas verificadas continúan sin cumplirse.
Uno de los principales compromisos fue aumentar gradualmente el presupuesto de la UES hasta superar el porcentaje del PIB que otros países de la región destinan a sus universidades. Sin embargo, los recursos de la institución permanecen congelados desde 2022 y, de acuerdo con la verificación, recibe entre tres y seis veces menos fondos que otras universidades centroamericanas. La promesa de convertirla en referente regional tampoco parece materializarse: la UES no figura en los rankings universitarios internacionales más reconocidos, mientras instituciones de Costa Rica, Panamá y Guatemala sí aparecen.

Bukele también aseguró que construiría nuevas sedes de la UES en La Unión, Ahuachapán y Chalatenango. Ninguna ha sido concluida. En Chalatenango y Morazán, incluso, los proyectos permanecen estancados debido a problemas relacionados con los terrenos. Es decir, de los anuncios de campaña a los resultados concretos, la distancia sigue siendo considerable.
Otra promesa fue crear nuevas carreras, facultades y una Facultad de Artes para responder a las necesidades del país. Pero la realidad vuelve a contradecir el discurso: la Escuela de Artes continúa sin convertirse en facultad por falta de presupuesto. El balance presentado por la verificación deja así una pregunta incómoda para el mandatario salvadoreño: ¿dónde quedó aquello de “cumplimos lo que prometemos y hasta más”? Siete años después, los números cuentan otra historia.





