El “morenista” protagonizó un acercamiento amistoso con Alejandro Moreno y Manuel Añorve, mientras la oposición prepara una ofensiva legislativa contra Morena.
Ricardo Monreal volvió a dejar una imagen que seguramente no entusiasma a todos dentro de Morena: un abrazo con Alejandro Moreno, dirigente del PRI, acompañado de mensajes de cordialidad y acuerdos de respeto entre las fuerzas políticas en la Cámara de Diputados.
El encuentro ocurrió durante una sesión que reunió a legisladores de distintas bancadas. Monreal y Alito Moreno acordaron mantener una postura firme desde sus respectivas posiciones, pero sin convertir las diferencias políticas en confrontaciones personales. El morenista incluso difundió el acercamiento en redes sociales y destacó que el diálogo entre partidos debe prevalecer.
La escena se volvió todavía más amistosa con la presencia de Manuel Añorve, coordinador del PRI en el Senado, quien intercambió saludos afectuosos con Monreal. “Te quiere mucho”, se escuchó decir al priista, en una postal que más que una ríspida relación entre oficialismo y oposición pareció una reunión de viejos amigos.
Y mientras en Morena se habla de unidad y de cerrar filas, Monreal parece tener tiempo de sobra para cultivar buenas relaciones con quienes encabezan a la oposición. El abrazo con Alito resulta particularmente llamativo por tratarse de uno de los principales dirigentes del PRI, partido que mantiene una postura crítica frente al gobierno y al movimiento encabezado por Morena.
Monreal defendió el encuentro como una muestra de “pluralidad y civilidad”, aunque la fotografía deja una pregunta inevitable: ¿dónde termina el diálogo político y dónde comienza la cercanía con quienes deberían ser adversarios legislativos? Por ahora, el coordinador morenista parece tener claro que con Alito hay respeto, abrazos y hasta cariño. Quién necesita oposición cuando ya hay tanta camaradería.





