El presidente argentino convirtió una charla escolar en una defensa de su ideología económica, mezclando capitalismo, religión y ataques contra Karl Marx.

El presidente de Argentina, Javier Milei, llevó su discurso político hasta las aulas y ofreció una charla ante estudiantes de entre 15 y 17 años en Buenos Aires, donde presentó al capitalismo como un supuesto camino hacia el “paraíso en la Tierra” y calificó al marxismo como un programa “satánico”.

Durante casi 45 minutos frente a alumnos del colegio ORT, Milei sostuvo que el capitalismo forma parte de una “divina maquinaria” y que la prosperidad material sería consecuencia de obedecer los principios de Dios. El mandatario incluso afirmó que las condiciones necesarias para que funcione el capitalismo están contenidas en los Diez Mandamientos.

Pero Milei no se quedó con venderles el supuesto “paraíso”. También cargó contra Karl Marx, a quien acusó de ser “satanista”, y aseguró que el marxismo representa valores como la envidia, el odio y el resentimiento. Según el presidente argentino, esta corriente habría sustituido el “orden divino” por uno humano y terminado en “miseria, muerte e infierno”.

La peculiar clase forma parte de la promoción del nuevo libro de Milei, ‘La moral como política de Estado’, cuyo epílogo lleva por título ‘Capitalismo, la divina maquinaria del paraíso’. El mandatario defendió que su Gobierno basa sus políticas públicas en una combinación de filosofía griega, derecho romano, estoicismo y valores judeocristianos.

El discurso resulta especialmente llamativo frente a la realidad económica argentina. El Gobierno de Milei ha aplicado un severo programa de ajuste, mientras EFE reporta la destrucción de miles de empleos formales y el cierre de más de 30 mil empresas. Así, mientras el presidente promete abundancia casi celestial a los adolescentes, los efectos de su modelo siguen generando cuestionamientos.

Milei, quien busca la reelección en 2027, también aseguró ante los estudiantes que si las políticas producen prosperidad, los ciudadanos terminarán respaldándolo en las urnas. Una peculiar lección escolar: capitalismo, religión y campaña política, todo en una misma clase.