El mandatario argentino recibió una distinción de una organización proisraelí y aprovechó el escenario para atacar a la izquierda, mientras presenta su política exterior como una cruzada en defensa de los valores occidentales.
El presidente de Argentina, Javier Milei, recibió el premio Gratitud de la Coalición Latina por Israel, en una ceremonia realizada en la Iglesia Visión de Futuro, en el barrio de Boedo, Buenos Aires. La distinción reconoció su respaldo al gobierno israelí, su postura sobre Jerusalén como capital de Israel y el proyecto de trasladar la embajada argentina a esa ciudad.
Durante el acto, el mandatario reafirmó su alianza política con Benjamin Netanyahu y lo felicitó luego de que el partido Likud obtuviera la mayor votación en las recientes elecciones israelíes, aunque sin alcanzar por sí solo una mayoría para formar gobierno. Así, Milei volvió a exhibir su cercanía con el primer ministro y a convertir su política exterior en parte central de su discurso.

El presidente aseguró que Argentina respalda a Israel porque, según él, representa un bastión de los valores occidentales frente a quienes buscan destruirlos. También contrastó su postura con la de gobiernos anteriores, a los que reprochó haber firmado un memorándum de entendimiento con Irán, país señalado por la justicia argentina en las investigaciones de los atentados contra la Embajada de Israel en 1992 y la AMIA en 1994.
Milei tampoco dejó pasar la oportunidad de arremeter contra la izquierda internacional, a la que acusó de brindar respaldo político e ideológico a organizaciones terroristas. Además, cuestionó a quienes exigen sanciones o embargos contra las operaciones militares israelíes, en lugar de condenar las acciones de Hamás.
Con el galardón en las manos, el mandatario argentino pareció encontrar otra ocasión para celebrar su alineamiento internacional: una distinción otorgada por una organización que respalda precisamente la política que él mismo promueve. Mientras tanto, los problemas internos de Argentina siguen esperando soluciones más concretas que discursos, ceremonias y premios.





