El mandatario argentino aprovechó un foro de la derecha en Chile para atacar al presidente español y presentar como ejemplo de estabilidad los años que incluyeron la dictadura de Augusto Pinochet.

El presidente de Argentina, Javier Milei, volvió a convertir un escenario internacional en tribuna para sus pleitos políticos. Durante su participación en el Foro de Madrid, realizado en Santiago de Chile, arremetió contra el presidente español Pedro Sánchez, a quien calificó como “más sucio que una papa”, y aseguró que su gobierno es de “ladrones”.

Milei, ante un auditorio integrado principalmente por representantes de la derecha latinoamericana y europea, defendió nuevamente su gestión económica y aseguró que “el modelo está funcionando”, por lo que, dijo, no modificará sus políticas. Eso sí, el discurso volvió a estar cargado de ataques contra sus adversarios y elogios hacia sus aliados ideológicos.

Pero el momento más polémico llegó cuando el mandatario argentino habló de la historia reciente de Chile. Al referirse al derrocamiento de Salvador Allende, afirmó que posteriormente el país vivió “más de 40 años” de estabilidad y crecimiento, una interpretación que incluye los 17 años de dictadura de Augusto Pinochet. Así, Milei volvió a reivindicar indirectamente el legado económico de un régimen marcado por graves violaciones a los derechos humanos.

Como si no fuera suficiente con sus particulares lecciones de economía, Milei también se presentó como impulsor de una supuesta “ola azul” de gobiernos de derecha en la región y aseguró que Argentina pasó de ser una advertencia sobre el socialismo a convertirse en una “prueba” de que su modelo funciona. Todo ello mientras celebraba su sintonía con el presidente chileno José Antonio Kast, con quien sostuvo un encuentro durante su visita.

La gira también incluyó una reunión con una funcionaria estadounidense y el anuncio de un mensaje sobre la soberanía de las islas Malvinas. Una agenda internacional que, en manos de Milei, terminó nuevamente entre insultos a sus adversarios, elogios a dictaduras y una buena dosis de autobombo.