El jefe en funciones del Programa Mundial de Alimentos visitó el país y asegura que sus desayunos escolares, sus compras a productores locales y su etiquetado frontal sirven de guía para otras naciones.

Mientras el hambre aguda golpea a 300 millones de personas, un récord mundial, México se coloca como ejemplo para el resto del planeta. Así lo afirma Carl Skau, director ejecutivo en funciones del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU.

Skau habló con La Jornada y puso la lupa en los programas sociales y en los desayunos escolares, fríos y calientes. También elogió las compras directas a pequeños productores locales. Además, recordó que la regulación de los productos que se venden en las escuelas y el etiquetado frontal enfrentan resistencia: “hay muchas fuerzas en contra”.

El elogio llega en un momento difícil. Entre 2020 y 2025, el hambre aguda se triplicó y pasó de 100 a 300 millones de personas. Skau culpa a las guerras, a los problemas del comercio marítimo, como los del estrecho de Ormuz, y al cambio climático. Sobre este último, advirtió que “El Niño” podría alargar la crisis hasta 18 meses, sobre todo en las zonas más pobres y marginadas.

América Latina y el Caribe también sienten el golpe. La región alimenta a buena parte del mundo, pero 41 millones de sus habitantes pasan hambre. Además, ahí cuesta más que en cualquier otro lugar comer sano: solo una de cada cuatro personas puede pagar una dieta saludable. Por eso, explicó Skau, el reto ya no se limita a producir comida, sino a que la gente llegue a alimentos nutritivos.

Skau, con más de 25 años de experiencia en diplomacia y ayuda humanitaria, visitó México la semana pasada. Quiso reforzar el diálogo con las autoridades y destacó el papel del país en las soluciones multilaterales. Sobre la alimentación escolar, fue claro: “En este tema (México) tiene un papel de liderazgo, porque han empezado temprano”.

Los niños reciben cada mañana leche, cereales y fruta. En las escuelas de tiempo completo comen, además, un plato caliente con verduras, proteínas, agua simple y tortillas. Las cocinas preparan todo con poco aceite y sin azúcares añadidos.

El funcionario subrayó el trabajo de las comunidades, sobre todo el de las mujeres en las cocinas escolares. Ellas conservan la comida tradicional de cada región y, a la vez, encuentran empleo sin salir de su tierra.

“El ejemplo de México es muy importante”, subrayó Skau. De hecho, algunas de estas experiencias ya viajan a Colombia y Perú. El PMA organiza misiones de aprendizaje y talleres de varios días, en los que especialistas de un país comparten su práctica con funcionarios y expertos del otro.

Durante sus reuniones con el secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco, y con autoridades de la Secretaría de Salud, ambas partes identificaron áreas de colaboración. Quieren impulsar una agenda común en la Celac, el G-20 y la ONU.

Skau también lanzó una alerta: los organismos internacionales no tienen dinero suficiente para atender tantas crisis. El PMA perdió 40 por ciento de su presupuesto en dos años, unos 4 mil millones de dólares.

Por ello, la relación con México se centra en la cooperación técnica, el intercambio de conocimientos y el fortalecimiento de políticas públicas. Además, el país aporta granos, legumbres y otros alimentos básicos para las emergencias en las que trabaja el PMA.