La cuenta publicitaria fue deshabilitada el 23 de septiembre y restablecida ese mismo día; la empresa no ha explicado públicamente qué regla habría motivado la medida.

A 10 días de las elecciones de Brasil, la plataforma Meta restringió la cuenta utilizada por la campaña de Luiz Inácio Lula da Silva para difundir publicidad electoral en Facebook. La medida ocurrió el 23 de septiembre y provocó que el Partido de los Trabajadores (PT) presentara un recurso para exigir explicaciones a la compañía.

La cuenta, identificada como “Eleições 2026 Luiz Inácio Lula da Silva Presidente”, fue deshabilitada temporalmente para realizar nuevos anuncios, aunque volvió a operar ese mismo día. La campaña sostuvo que la restricción fue aplicada sin una explicación objetiva y pidió conocer qué conducta o contenido habría provocado la decisión. Hasta el cierre de los reportes consultados, Meta no había informado públicamente la razón específica.

El PT también solicitó una revisión humana del caso y cuestionó el impacto que una suspensión de este tipo puede tener durante la recta final de una elección. El partido analiza además recurrir al Tribunal Superior Electoral (TSE) para solicitar información sobre la medida. Las acusaciones de una posible interferencia electoral forman parte del planteamiento del PT y no constituyen, hasta ahora, una conclusión de la Justicia Electoral.

El episodio ocurre mientras las plataformas digitales están sujetas a reglas específicas para las Elecciones Generales de Brasil de 2026. El TSE publicó los planes de cumplimiento presentados por Meta y otras ocho plataformas, con mecanismos para atender solicitudes judiciales, retirar contenidos, suspender perfiles y prevenir riesgos para la integridad electoral.

Además, el calendario electoral establece que la propaganda electoral pagada o impulsada en internet puede circular hasta el 1 de octubre. Por ello, cualquier restricción sobre cuentas utilizadas para anuncios ocurre dentro de un periodo especialmente relevante para las campañas. El caso de Lula se suma a otras controversias recientes entre candidaturas, plataformas digitales y autoridades electorales brasileñas.