Un joven marinero de 19 años que saltó del portaaviones USS Abraham Lincoln enfrenta cargos disciplinarios de la Marina estadounidense. Su esposa denuncia que buscaban ayuda, no un castigo.

La Marina de Estados Unidos abrió un proceso disciplinario contra un marinero que intentó quitarse la vida. El joven de 19 años saltó del portaaviones USS Abraham Lincoln el pasado 3 de agosto. Documentos de cargos revisados por el medio MS NOW confirman la acusación.

Las autoridades navales lo acusan de violar dos artículos del Código Uniforme de Justicia Militar. El primero, el Artículo 83, sanciona a quien finge una enfermedad o se lastima para evadir el servicio. El segundo, el Artículo 86, castiga la ausencia injustificada del lugar de trabajo asignado.

El caso avanzará mediante un proceso llamado no judicial, distinto a una corte marcial formal. Un comandante decidirá la sanción en una especie de audiencia disciplinaria. El marinero podría perder hasta la mitad de su salario regular.

Su esposa, también de 19 años, calificó la medida como una crueldad innecesaria. “Creo que están locos por hacer esto con personas que necesitan ayuda mental”, dijo al medio MS NOW. Además, aseguró que el castigo solo añade más presión a una situación ya dolorosa.

La pareja tiene un hijo de tres años y en febrero recibieron a su segunda hija. Antes de saltar, el joven envió mensajes desesperados a su esposa sobre el peso del despliegue prolongado. Por fortuna, llevaba puesto un chaleco salvavidas y fue rescatado en menos de una hora.

Este episodio se suma a un panorama preocupante a bordo del Lincoln. El barco lleva más de 270 días en el mar, un récord entre los portaaviones recientes. Zarpó de San Diego en noviembre de 2025 y solo tocó puerto en dos ocasiones desde entonces.

La tripulación, de más de 5 mil marinos y marines, esperaba regresar a casa en mayo. En cambio, la nave fue enviada a Medio Oriente cuando estalló la guerra con Irán. Desde entonces, las fechas de retorno se postergaron una y otra vez.

Familiares y tripulantes describen jornadas agotadoras, camarotes viejos y escasa oportunidad de descanso. También reportan problemas de plomería, fallas en el suministro de alimentos y agua contaminada. La correspondencia postal tampoco llega con regularidad, según denuncias recientes.

Por otro lado, reportes de las últimas semanas hablan de al menos tres intentos de suicidio a bordo. Esta cifra encendió las alarmas sobre la salud mental de los marinos en despliegues tan extensos. Un funcionario naval reconoció que la situación generó una tensión considerable entre la tripulación.

El presidente Donald Trump minimizó las preocupaciones familiares el 14 de agosto pasado. Dijo que el personal militar no llevaba “ni cerca de suficiente tiempo” desplegado. Sus declaraciones generaron indignación entre las familias afectadas por la extensión del viaje.

El Lincoln hará una parada temporal en Tailandia la próxima semana antes de volver a casa. Mientras tanto, la familia del marinero sigue exigiendo respuestas y un trato más humano.