Emmanuel Macron advirtió que la amenaza rusa hacia Francia y Europa se ha intensificado y ordenó preparar un plan para proteger infraestructuras críticas y sectores estratégicos de posibles ataques con drones y ciberataques. 

El presidente francés, Emmanuel Macron, encendió nuevamente las alarmas sobre la evolución de la amenaza rusa en Europa al afirmar que “la naturaleza de la agresividad rusa y de las amenazas en Europa cambia”. Durante una rueda de prensa posterior a una reunión con dirigentes de partidos políticos y aspirantes a sucederlo en las elecciones presidenciales de 2027, el mandatario aseguró que la amenaza híbrida contra Francia y otros países europeos se ha intensificado en las últimas semanas.

Ante este escenario, Macron ordenó preparar un plan específico para reforzar la protección de infraestructuras consideradas estratégicas, particularmente frente a posibles ataques con drones y operaciones cibernéticas. La medida también contempla instalaciones sensibles de la industria militar francesa, un sector especialmente relevante en medio del prolongado conflicto entre Rusia y Ucrania y del esfuerzo de los países europeos por fortalecer sus capacidades de defensa.

La preocupación francesa se inscribe en un contexto europeo marcado por denuncias de sabotajes, operaciones de influencia y otras acciones consideradas parte de una estrategia de guerra híbrida atribuida a Moscú. Francia, Italia y España, entre otros países, celebrarán elecciones nacionales en 2027, lo que ha incrementado la atención de los gobiernos europeos sobre posibles intentos de interferencia extranjera durante procesos electorales. Las autoridades europeas han advertido en distintos momentos sobre actividades rusas destinadas a explotar vulnerabilidades políticas, sociales y digitales.

Con la guerra en Ucrania acercándose a su quinto año, Francia busca elevar la protección de instalaciones críticas y prepararse para una confrontación que ya no se limita al campo de batalla ucraniano. El anuncio de Macron refleja la creciente preocupación de París por la utilización de herramientas como drones, ataques informáticos y operaciones encubiertas contra objetivos europeos. El desafío para Francia y sus aliados será fortalecer sus sistemas de seguridad sin convertir cada incidente en una escalada mayor, mientras mantienen su respaldo a Ucrania y enfrentan un entorno de seguridad cada vez más complejo.