Con un video casero, el presidente brasileño pide a jóvenes y trabajadores salir a votar el 25 de octubre ante Flávio Bolsonaro.

Luiz Inácio Lula da Silva cambió su forma de hacer campaña. El presidente de Brasil grabó un video en formato selfie, sin estudio ni producción, y llamó a movilizarse antes del balotaje. “¡Vamos a la calle! ¡Vamos a ganar estas elecciones para no permitir que el retroceso vuelva a este país!”, dijo a sus bases.

Lula dirige el mensaje a los trabajadores y a los sectores democráticos. Según su campaña, esos votantes rechazan el regreso de un proyecto neoliberal y conservador. El mandatario habla directo a la cámara, sin intermediarios, como lo haría cualquier persona con su teléfono.

El giro llegó tras la primera vuelta, que dejó un país muy dividido. Más de 158 millones de personas podían votar y la participación alcanzó 78,92 %. Nadie superó el 50 % de los votos válidos. Flávio Bolsonaro sumó 47,03 % y Lula 45,16 %, según el conteo del Tribunal Superior Electoral (TSE). Por eso, ambos se medirán de nuevo el 25 de octubre.

Los nuevos videos apuntan a los más jóvenes. También buscan a quienes piden un empleo digno y la oportunidad de estudiar. La campaña quiere llegar a ellos por las redes, porque los medios tradicionales no les hablan igual. Además, el tono casero busca un vínculo más cercano con la gente.

Fuera de la pantalla, el Partido de los Trabajadores (PT) también se mueve. Sus brigadas recorren los barrios periféricos de São Paulo, Río de Janeiro y el Nordeste. Los militantes conversan cara a cara con quienes aún no deciden su voto. Con ese trabajo, el partido espera recuperar a los electores que se quedaron en casa en la primera vuelta.

Mientras tanto, el proceso electoral también genera tensión institucional. Kassio Nunes Marques, presidente del TSE, defendió la confiabilidad de las urnas electrónicas y la transparencia del escrutinio. Por su parte, la Policía Federal abrió investigaciones de inteligencia tras las denuncias de la Abogacía General del Estado. Los agentes revisan posibles maniobras de injerencia externa durante los comicios.

Ahora, los dos candidatos salen a buscar los votos que no lograron en la primera vuelta. La diferencia entre ambos es estrecha, así que cada barrio y cada centro de trabajo cuentan. El 25 de octubre, los brasileños decidirán quién gobierna el país.