El presidente de Brasil busca hablar directamente con su homólogo estadounidense en medio de crecientes tensiones diplomáticas y comerciales.
Luiz Inácio Lula da Silva gestiona una llamada telefónica con Donald Trump. El mandatario brasileño quiere pedirle personalmente que no intervenga en las elecciones presidenciales de octubre.
Durante una entrevista con los pódcast Não Inviabilize y As Cunhãs, Lula reveló sus intenciones. Aseguró que busca decirle a Trump que no se meta en los asuntos internos de Brasil.
El presidente brasileño insistió en que no desea un conflicto con Estados Unidos. Por el contrario, afirmó que su gobierno quiere mantener relaciones estables con Washington y otras potencias.
Esta advertencia llega semanas antes de una contienda electoral cada vez más reñida. Lula buscará la reelección frente al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
El mandatario acusó directamente a la administración Trump de favorecer a su rival político. También criticó a Eduardo Bolsonaro, hermano de Flávio, por vivir en Estados Unidos y atacar a Brasil desde ahí.
Lula señaló además al secretario de Estado, Marco Rubio, como responsable de fomentar la tensión bilateral. Aseguró que este funcionario no simpatiza con Brasil ni con América Latina.
La disputa política coincide con un conflicto comercial en aumento. Estados Unidos impuso aranceles que elevan la carga total hasta 37.5% sobre productos brasileños.
En respuesta, Brasil activó formalmente su Ley de Reciprocidad Económica. El ministro de Hacienda, Dario Durigan, explicó que el gobierno evaluará con cuidado las posibles contramedidas.
La tensión también afecta el nombramiento del próximo embajador estadounidense en Brasilia. Lula decidió posponer la aprobación de Daniel Perez, elegido por Trump, hasta después de las elecciones.
Pese al tono firme de sus declaraciones, Lula evita hablar de una ruptura definitiva. Su estrategia combina defensa de la soberanía, presión diplomática y apertura al diálogo directo con Trump.





