Luiz Inácio Lula da Silva tiene dos enemigos a vencer en las próximas elecciones: la ultraderecha más rancia del mundo y los evangelistas, religión que adoptó su contrincante Jair Bolsonaro, quien fuera presidente de ese país de 2019 a 2023, padre del contrincante actual de Lula, quien lleva más de 8 puntos de ventaja en intención del voto.
Jair Bolsonaro, se aferró con tanta fuerza a esa religión que hizo de algunos pastores no sólo sus mecenas y voceros sino congresistas. El fanatismo producto de la ignorancia que le caracteriza a los Bolsonaro, lo llevó a conducir a su pueblo como si fueran ovejas al matadero durante la pandemia.
Jair no sólo se negó a adquirir vacunas de China y Rusia, por provenir de países “comunistas”, sino que determinó que la pandemia se alejaría de Brasil con oraciones, de tal suerte que tuvo como resultado ser el segundo país con más muertes en el mundo durante ese periodo.
La ignorancia de Jair Bolsonaro no fue gratuita, desde la preparatoria fue instruido en escuelas militares, donde era más importante saber usar una pistola que leer.
Ahora, el hijo proveniente del mismo adoctrinamiento fascista, es un mediocre abogado, cuyo padre lo convirtió en diputado estatal a los 21 años y en senador a los 37. Ha sido acusado por corrupción, lavar dinero y maltrato familiar; sin embargo, esto es sólo anecdótico comparado con sus declaraciones sobre seguir el mismo método de gobierno que Javier Milei, en Argentina, es decir, llevar al país a la bancarrota y al pueblo a padecer hambre.
Lula, junto con la presidenta de México se han convertido no sólo en los líderes de los pueblos de América Latina sino en el contrapeso de las irrupciones antidemocráticas financiadas por Estados Unidos que llevan al poder a sus títeres, como ha sucedido en Colombia, Perú, Ecuador, El Salvador, Chile, Bolivia, Honduras, Costa Rica, República Dominicana, Guyana, Panamá, etc.
El triunfo de Lula consolida la hermandad de los pueblos de américa Latina y cierra la puerta de la región a la ultraderecha para la que representa un verdadero manjar en ganancias y especulaciones financieras, acompañada de la sobrexplotación laboral que los conservadores acostumbraron en el pasado.
Flavio Bolsonaro elogia las medidas de seguridad de Bukele, quien sacrifica salud, educación, vivienda, empleo, para tener a todos los jóvenes en la cárcel, acusándolos no sólo de pandillerismo con la simple sospecha de serlo, sino de terroristas por instrucciones del delirante presidente de Estados Unidos.
La derecha en México guarda especial afecto por Flavio, aunque critica en México al gobierno del número de muertes por la pandemia y carencias en el sector Salud no cuestiona esos mismos problemas en sus aliados de América Latina, a quienes apoya incondicionalmente. Recordemos la felicitación de los panistas a Milei cuando llegó al poder, cuando Lilly Téllez lo invitó a ofrecer conferencias en México, “para que los poltícos mexicanos aprendieran a gobernar”. La invitación fue declinada por el gobierno argentino debido al escándalo que produjo la convocatoria de la panista.
Desde ahora la derecha se organiza diferentes tipos de fraudes, financiados por Estados Unidos. Los medios ya empezaron a inducir el voto al afirmar que están empatados cuando la diferencia a favor de Lula es evidente.





