Tras revisar decenas de videos, el gobernador de Jalisco aceptó que la policía usó fuerza excesiva contra la marcha por el agua contaminada, mientras estudiantes bloqueaban Periférico Norte.
El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, reconoció este martes que su gobierno reprimió la marcha contra el agua contaminada. También anunció la liberación de los 39 detenidos del domingo.
Lemus lo dijo en un mensaje en video, publicado a las 16:00 horas en redes sociales. “Antes que gobernador soy humano, en la vida se debe saber reconocer y corregir”, afirmó.
A esa misma hora, cientos de estudiantes de la Universidad de Guadalajara cerraban Periférico Norte. Protestaban frente a los centros universitarios de Ciencias Sociales y Humanidades y de Ciencias Económico Administrativas. Exigían la libertad de los detenidos. El bloqueo dejó filas kilométricas de autos y de transporte público en una de las vías más transitadas de Guadalajara. Con las calles tomadas por los jóvenes, el gobernador no tuvo más salida que aceptar su error.
Lemus explicó que revisó decenas de grabaciones de la marcha. Ahí vio que el operativo se salió de control en su momento más crítico. Según dijo, eso provocó un uso excesivo de la fuerza y detenciones injustas.
“Nunca se les debió echar agua ni gas” a los manifestantes, admitió. Añadió que nadie debió quedar expuesto a la violencia, ni los menores de edad ni los adultos mayores que sufrieron agresiones.
El gobernador aceptó que algunos manifestantes actuaron con violencia. Aun así, aseguró que tiene identificados a los policías estatales que se excedieron. Por eso ordenó una investigación interna, con el acompañamiento de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos de Jalisco. El objetivo es fijar sanciones según el nivel de responsabilidad de cada agente. Además, prometió reparar el daño y evitar que estos hechos se repitan.
Por otra parte, Lemus defendió la iniciativa que envió al Congreso local para construir un nuevo acueducto Chapala-Guadalajara. Según él, el proyecto garantizaría agua sin contaminantes. Insistió en que no privatiza el servicio, no genera deuda pública y no sube las tarifas a los usuarios. Con énfasis, descartó que el servicio pase a manos de una empresa de origen israelí.
“Tienen mi palabra”, concluyó el gobernador.





