Si existe un adalid de la cuarta transformación es Alito Moreno. Y no lo es a pesar de golpear a sus opositores, ser sospechoso de desviar más de 83 millones de pesos, tener un inexplicable crecimiento patrimonial, afirmar que “a los periodistas… hay que matarlos de hambre”, y aferrarse a la presidencia del PRI hasta reducirlo a su mínima expresión. No. Alito Moreno es el adalid de la cuarta transformación justamente por golpear a sus opositores, ser sospechoso de desviar más de 83 millones de pesos, tener un inexplicable crecimiento patrimonial, afirmar que “a los periodistas… hay que matarlos de hambre”, y aferrarse a la presidencia del PRI hasta reducirlo a su mínima expresión.

Alito es un demócrata humanista porque ha creado una caricatura del enemigo al que la 4T dice combatir, por ser un indefendible sinvergüenza que desprecia la democracia, el bienestar social y la dignidad humana, permitiendo que a nadie le quede duda de que la oposición es indeseable, que dejar de votar por Morena es un balazo en el pie, no porque Morena sea un movimiento sacrosanto, incorruptible, ejemplar y genuinamente transformador, sino porque Morena no es Alito Moreno.

Eso garantiza que Alito Morone sobreviva, sea intocable, jamás juzgado y que tenga una larga vida política que le permita pasar a la historia como el más despreciable de los despreciables y justo por ello, el más demócrata de los demócratas, su contribución es demasiado útil como para desaprovecharla por una tontería como la justicia.

Pero Alito Moreno —por fortuna— no está sólo, Alito es el paradigma de lo indefendible, el arquetipo de la impunidad, pero solo es uno de muchos Alitos que hacen de lo público un circo, los Alitos son Jorge Romero y su cartel inmobiliario, Xóchitl Gálvez y el ser bien güey si a los 60 años no has podido hacer un patrimonio, Alessandra Rojo de la Vega y su autoatentado, Maru Campos y su subordinación ante la CIA, Samuel García y la gente muy valiosa que vive con un sueldito de 40 mil pesos, Francisco Martín Moreno y su quemar “vivo a cada uno de los morenistas en el Zócalo capitalino”,  o los Salinas Pliego y lo “lamentable sería que usted y yo viviéramos en igualdad”, entre muchos otros que representan la versión más burda, torpe y despreciable de lo burdo, torpe y despreciable.

Entrados en gastos

La noble nobleza de los Alitos, al ser absolutamente innobles, no sólo hace que Morena se vea menos mal al lado de los impresentables de la oposición. No. Los Alitos hacen menos desagradable la existencia de personajes como Rocha Moya, Pedro Haces, Ricardo Monreal, Adán Augusto, Sergio Mayer, Cuahutémoc Blanco, Guadalupe Taddei, Bartlett o Salgado Macedonio entre las filas de la transformadora cuarta transformación, despejando el camino a Morena para contener una verdadera transformación de la vida pública en México.

  • Carlos Bortoni es escritor. Su último libro es Polvo, publicado por Casa Editorial Abismos.