El recorrido de 1.5 kilómetros en la colonia Cabrera combina floricultura, cultura y turismo, de la mano de familias que producen y venden cempasúchil.
La Ruta del Mictlán busca fortalecer la producción de cempasúchil en Atlixco mediante un recorrido de 1.5 kilómetros que combina tradición mexica, turismo y venta directa de flores. La iniciativa, impulsada por productores y viveristas de la colonia Cabrera con el acompañamiento del Gobierno de Puebla, también busca dar mayor visibilidad a los pequeños comerciantes y generar nuevas oportunidades para más de 300 familias.
La importancia de esta actividad se refleja en el crecimiento de la producción: hace 16 años se cultivaban alrededor de 5 mil macetas de cempasúchil en Atlixco y actualmente la cifra alcanza 2.5 millones de plantas. Alrededor del 90% corresponde a variedades naranjas y el resto a otros colores, mientras que la producción abastece a distintas regiones del centro y sur del país.


La Ruta del Mictlán se realiza del 3 de octubre al 8 de noviembre y lleva a los visitantes por los nueve niveles del inframundo de la tradición mexica, representados mediante figuras monumentales elaboradas con la participación de jóvenes artistas y artesanos. El recorrido permite conocer los espacios donde las familias cultivan el cempasúchil y acercarse a una tradición que forma parte de la identidad de Atlixco.
Además de la experiencia cultural, uno de los objetivos principales es que los visitantes puedan adquirir flores directamente de productores y viveristas, a precios accesibles. Esta dinámica permite que una mayor parte del beneficio económico permanezca en las comunidades y ofrece a los pequeños comerciantes un espacio para mostrar y vender su trabajo durante una de las temporadas más importantes del año.


La secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural, Ana Laura Altamirano Pérez, destacó que la iniciativa reconoce el trabajo de las familias que hacen posible que el cempasúchil llegue a los hogares y altares, al tiempo que genera nuevas alternativas de comercialización. De esta manera, la floricultura se vincula con el turismo y la cultura para fortalecer la economía local.
La Ruta del Mictlán convierte así los viveros de Atlixco en un espacio de encuentro entre tradición y producción. Más allá de visitar los escenarios dedicados a la cultura mexica, el recorrido permite conocer a quienes cultivan el cempasúchil y contribuir directamente al comercio local, fortaleciendo una actividad que se ha convertido en un referente de la región.







