Las bases del PAN, PRI y MC aprueban la gestión presidencial, exhibiendo una ruptura total con el discurso de odio de sus dirigentes.

Mientras los dirigentes de la oposición mantienen una retórica permanente de descalificación y rechazo hacia el gobierno federal, las bases de sus propios partidos caminan en una dirección completamente distinta.

La aprobación presidencial de Claudia Sheinbaum entre la militancia opositora demuestra que más de la mitad de los simpatizantes de la derecha avalan el trabajo realizado por la mandataria mexicana.

Los datos recientes presentados por Enkoll revelan que un 58% de los simpatizantes del PAN y un 57% de los simpatizantes de Movimiento Ciudadano (MC) aprueban la gestión de la presidenta. Incluso en el PRI, el respaldo alcanza un significativo 47%, confirmando que casi la mitad de su electorado reconoce los resultados del gobierno federal por encima del enfrentamiento partidista.

Esta marcada coincidencia entre las bases opositoras y el proyecto de la Cuarta Transformación deja al descubierto la profunda desconexión de las cúpulas políticas del PAN, PRI y MC. Mientras sus voceros intentan posicionar una narrativa de descontento generalizado, la mayoría de sus militantes opta por respaldar las políticas públicas y las acciones implementadas por la titular del Ejecutivo.

En contraste con este pragmatismo ciudadano, la base de MORENA ratifica un respaldo contundente del 89%, situando la aprobación general en niveles históricamente altos. Además, el estudio derriba los prejuicios clasistas de la oposición, revelando que el 62% de la población con educación superior y el 77% con educación media superior también aprueban las labores de Sheinbaum Pardo.

Con un respaldo cruzado que abarca tanto a personas con formación escolar básica (69%) como a sectores universitarios y militantes de partidos contrarios, la popularidad de Claudia Sheinbaum se consolida en todo el espectro social. El fenómeno evidencia que el discurso estridente de la dirigencia opositora se ha quedado completamente aislado del sentir real de sus simpatizantes.

Las cifras confirman que la militancia opositora prefiere la evaluación objetiva sobre la confrontación ciega. Las cúpulas del PAN, PRI y MC enfrentan hoy el reto de explicar por qué sus propios simpatizantes aprueban al gobierno que sus líderes se empeñan en atacar diariamente.