El gobernador de Querétaro propone polígrafo, pruebas toxicológicas y revisar el patrimonio de candidatos, aunque su propio partido arrastra cuestionamientos sobre figuras de alto perfil.
El gobernador de Querétaro, Mauricio Kuri, propuso que los ocho partidos con registro estatal adopten un protocolo para impedir que personas vinculadas con el crimen organizado lleguen a las boletas. La iniciativa contempla pruebas toxicológicas, polígrafo, antecedentes penales y revisión de patrimonio, cuentas en el extranjero, inversiones y criptomonedas.
Kuri planteó además la llamada “Declaración 6 de 6”, así como evaluaciones realizadas por organismos independientes y que sus resultados sean públicos. “Quien no tiene nada que esconder, no tiene nada que temer”, afirmó el mandatario, quien pidió a las fuerzas políticas asumir este estándar de cara al próximo proceso electoral.

El problema es que el discurso de Kuri choca con la realidad de Acción Nacional, partido al que pertenece y que enfrenta serios cuestionamientos por algunos de sus principales cuadros. ¿Por qué exigir filtros para los futuros candidatos mientras el PAN ha mantenido en sus filas a personajes cuya trayectoria ha estado marcada por acusaciones, investigaciones y problemas con la justicia?
Entre los casos más polémicos aparecen Cabeza de Vaca y Ricardo Anaya, además de otros políticos panistas que han enfrentado señalamientos judiciales o investigaciones. En particular, Anaya pasó años fuera de México mientras era investigado por la Fiscalía General de la República, mientras que Cabeza de Vaca ha enfrentado procesos y acusaciones que lo llevaron a buscar protección legal.
Por ello, el planteamiento de Kuri abre una pregunta incómoda para el PAN: ¿los filtros antinarco serán realmente para todos o únicamente para sus adversarios? Si el gobernador quiere transparencia, control de confianza y revisión patrimonial, debería comenzar por exigir esos mismos estándares dentro de su propio partido. De lo contrario, el protocolo corre el riesgo de convertirse en un discurso electoral más que en un verdadero mecanismo de blindaje contra la delincuencia organizada.





