La presidenta de Perú confirmó que acudió a un spa en La Victoria en un vehículo de Fuerza Popular.

La presidenta de Perú, Keiko Fujimori, confirmó que el pasado 11 de julio acudió al spa Tomyko, en el distrito de La Victoria, luego de que el semanario Hildebrandt en sus trece revelara que en ese lugar habría sostenido una reunión privada con el empresario argentino Damián Valenzuela, quien es señalado como un cercano. Fujimori reconoció que se trasladó al establecimiento en un vehículo proporcionado por su partido, Fuerza Popular, y se justificó diciendo que su compromiso durante los próximos cinco años es con el país.

El problema para el gobierno de Fujimori no termina con reconocer la visita. Según la información publicada por el semanario, Valenzuela habría llegado al spa poco después de la presidenta y ambos se habrían reunido en privado. Además, el empresario es señalado por contar con antecedentes judiciales por estafas en Estados Unidos y Argentina, aunque el ministro de Salud, Luis Dyer, afirmó contar con una carta en la que Valenzuela niega tener sentencias en su contra.

Mientras la presidenta pide a los peruanos que “nadie nos distraiga”, su propio gobierno enfrenta cuestionamientos por la cercanía con un personaje cuya trayectoria empresarial genera dudas. El ministro de Desarrollo Agrario, Marco Vinelli, incluso reconoció que conoció a Valenzuela durante la campaña, pero evitó aclarar qué grado de influencia tiene sobre Fujimori. 

El caso también exhibe un problema político mayor: Keiko Fujimori apenas lleva semanas en el poder y ya debe responder por sus vínculos, reuniones y decisiones fuera de la agenda pública. En lugar de despejar las dudas con transparencia, sus declaraciones se han centrado en negar rumores y pedir que no haya distracciones.