El gobierno de Donald Trump busca incorporar dispositivos capaces de aplicar descargas eléctricas a agentes migratorios, en medio de cuestionamientos por el uso de la fuerza durante las redadas.

La administración de Donald Trump prepara una nueva herramienta para sus operativos migratorios: guantes capaces de emitir descargas eléctricas. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) contempla destinar entre 10 y 20 millones de dólares para adquirir estos dispositivos, de acuerdo con un aviso publicado por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).

Los equipos, conocidos como CTG 5 G.L.O.V.E., son comercializados como dispositivos de “desescalada” para las fuerzas del orden. Sin embargo, su funcionamiento permite aplicar una descarga de hasta 380 voltios y provocar una contracción muscular que dificulte el movimiento de la persona. El DHS prevé que los equipos sean entregados antes del 31 de marzo de 2027.

La propuesta llega mientras ICE enfrenta fuertes críticas por sus tácticas de arresto y la administración Trump mantiene la presión para incrementar las detenciones de migrantes. El gobierno sostiene que los guantes servirían para reducir enfrentamientos, pero organizaciones defensoras de los derechos civiles cuestionan que una agencia migratoria disponga ahora de otra herramienta para ejercer fuerza física.

El propio fabricante establece límites para su utilización: no deben emplearse como castigo ni contra niños pequeños, mujeres embarazadas, adultos mayores o personas con discapacidades graves, además de advertir que no deben activarse únicamente ante desafíos verbales. Los usuarios, además, deben contar con certificación y recertificarse cada dos años.

La controversia no es menor. Dispositivos similares ya han sido utilizados en cárceles de Estados Unidos y existen antecedentes de incidentes en los que funcionarios penitenciarios fueron acusados de golpear y aplicar descargas eléctricas a un recluso. Para organizaciones civiles, la medida resulta especialmente preocupante ante los cuestionamientos que ICE ya enfrenta por el uso de la fuerza.

Así, mientras la administración Trump habla de “desescalada”, prepara una herramienta que, literalmente, lleva la descarga eléctrica puesta en la mano del agente.