Autoridades federales y estatales acordaron reforzar la seguridad en los 20 municipios de Sinaloa y fortalecer a las policías locales. La gobernadora interina, Graciela Domínguez, dice que la tranquilidad de la gente es prioridad.
Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), se reunió en Mazatlán con la gobernadora interina, Graciela Domínguez Nava. El encuentro ocurrió este 18 de septiembre, tras el repunte de homicidios en el puerto.
A la mesa de trabajo se sumaron el general Ricardo Trevilla Trejo, secretario de la Defensa Nacional, y el almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, secretario de Marina. También estuvo el general de división Guillermo Briseño Lobera, comandante de la Guardia Nacional.
La gobernadora explicó en su cuenta de X que buscó mantener la coordinación entre los tres órdenes de gobierno para atender la violencia en Mazatlán. Aseguró que la tranquilidad y el bienestar de la población son prioridad de su gobierno.
Antes de viajar al puerto, Domínguez se reunió en la Ciudad de México con la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez. Así lo detalló el Gobierno de Sinaloa en un comunicado.
Los funcionarios federales supervisaron y evaluaron las acciones de seguridad en el estado. Revisaron el despliegue de fuerzas, la presencia institucional y la vigilancia en Mazatlán y otros puntos clave.
Como resultado, acordaron reforzar las estrategias de seguridad en los 20 municipios de Sinaloa. Además, buscan fortalecer a la Policía Estatal y a las policías municipales para que respondan mejor y trabajen de la mano con las instituciones federales.
Por su parte, Harfuch reconoció el esfuerzo de las mujeres y los hombres de las Fuerzas Armadas que apoyan la Estrategia Nacional de Seguridad Pública en Sinaloa. Dijo que la unión entre instituciones y la revisión constante de resultados permiten ajustar las acciones. Su meta, afirmó, es “recuperar la paz y la tranquilidad de las familias sinaloenses”.
Domínguez agradeció el respaldo de la presidenta Claudia Sheinbaum y el apoyo del Gabinete de Seguridad. También prometió seguir trabajando junto a las Fuerzas Armadas por las familias del estado.
Las autoridades admitieron que aún quedan retos. Aun así, aseguraron que el trabajo coordinado ya da avances. Por eso mantendrán los operativos, las labores de inteligencia y las investigaciones contra los delitos de alto impacto y contra quienes generan violencia.
La reunión llegó después de un fuerte refuerzo militar. El 15 de septiembre, la Sedena envió mil 600 soldados a Mazatlán. Entre ellos viajan 100 integrantes del Cuerpo de Fuerzas Especiales, que salieron de la Ciudad de México en un Boeing B-727 de la Fuerza Aérea Mexicana.
Horas antes, la SSPC y la Semar informaron el despliegue de mil 836 elementos y 130 unidades más para el puerto y las carreteras principales. Con ambos movimientos, la presencia federal en Sinaloa llegó a cerca de 20 mil elementos.
El refuerzo responde a un aumento constante de homicidios en Mazatlán desde julio. En ese periodo, un ataque armado alcanzó a Óscar Roberto Osuna Tirado, coordinador de Protección Civil del municipio. Recibió al menos 15 disparos mientras iba en una camioneta oficial.
Además, murió un elemento de la Guardia Nacional en un hotel del fraccionamiento Palos Prietos. Otra balacera, cerca de una escuela secundaria, obligó a los estudiantes a resguardarse en las aulas.
La violencia en Mazatlán se enmarca en la disputa entre Los Chapitos y Los Mayos, facciones del Cártel de Sinaloa. Las dos bandas pelean desde la entrega de Ismael “El Mayo” Zambada a Estados Unidos.





