La alcaldesa de Uruapan sigue el mismo camino que el líder priista: acudir a instancias internacionales cuando un fallo interno no le conviene.

La presidenta municipal de Uruapan, Grecia Itzel García Quiroz, adoptó una estrategia que ya conocemos en la política mexicana. Advirtió que llevará su caso a la Corte Interamericana en Estados Unidos si la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) avala la reforma electoral de Michoacán. La maniobra recuerda al líder priista Alito Moreno, quien recurre con frecuencia a organismos internacionales cuando el terreno legal en México no le favorece.

Quiroz hizo estas declaraciones a las afueras del alto tribunal. Insistió en que los ministros revisen a fondo los cambios legislativos aprobados por el Congreso de Michoacán sobre candidaturas independientes. Según ella, la reforma no solo limita sus aspiraciones políticas. También restringe el derecho de cualquier ciudadano a competir por un cargo sin el respaldo de un partido.

La sesión de la Corte tuvo un giro inesperado. El ministro Arístides Guerrero García pospuso la discusión de la acción de inconstitucionalidad 69/2026. Varios de sus colegas pidieron dejar el tema “en lista” antes de tomar una decisión. El proyecto original de Guerrero García proponía validar buena parte de la reforma surgida del Decreto 476, publicado el 27 de mayo pasado.

Movimiento Ciudadano promovió la impugnación original. El partido argumentó que la reforma limita las candidaturas independientes en Michoacán. La nueva norma exige que estos aspirantes compitan de forma individual, sin armar campañas conjuntas con otros candidatos.

El proyecto del ministro solo le dio la razón a MC en un punto concreto. Reconoció que se puede sancionar a un candidato independiente si genera ante los votantes una imagen de bloque o identidad compartida con otros. El resto de los argumentos del partido fueron descartados. El documento sostiene que los congresos estatales tienen amplio margen para regular este tipo de candidaturas.

La prensa cuestionó a Quiroz sobre posibles presiones externas detrás del proyecto. Ella respondió con cautela, pero dejó entrever sospechas. Mencionó que días antes hubo visitas de diputados locales a algunos ministros de la Corte. “No lo sé… me gustaría no pensar mal, pero hay que esperar la determinación”, dijo.

Antes de entrar a la sesión, la alcaldesa negó estar obsesionada con el poder. Aseguró que el tema no altera su tranquilidad ni su sueño. Después, reafirmó que su independencia política es real. De lo contrario, dijo, no estaría esperando una resolución del máximo tribunal del país.