En entrevista exclusiva con Manuel Pedrero, el politólogo español advierte que las fuerzas conservadoras capturan el poder con dinero y algoritmos, pero su incapacidad para resolver crisis terminará por colapsar sus proyectos en América Latina.
Durante una entrevista con Manuel Pedrero para Los Reporteros MX, el reconocido politólogo Juan Carlos Monedero analizó la convulsa coyuntura política global y advirtió sobre el avance de la ultraderecha. El analista ibérico señaló que aunque estos sectores han logrado capturar el poder en varios países latinoamericanos gracias a potentes maquinarias mediáticas y económicas, carecen por completo de la capacidad para gestionar el Estado.
“Pueden ganar elecciones porque controlan circuitos tecnológicos, dinero y presiones, pero luego no pueden gobernar”, enfatizó Monedero al repasar la situación en países como Ecuador, Perú, Colombia y Argentina, donde la arrogancia y la falta de preparación operativa han provocado un rápido descontento social y protestas en las calles. A excepción de casos consolidados como México o Brasil, el resto de la región enfrenta gobernantes serviles ante los intereses internacionales que rompen instituciones a su paso.

Para el académico español, el éxito electoral de las fuerzas conservadoras radica en que las fuerzas progresistas subestimaron cómo la derecha tomó el control absoluto de los dos pilares de la democracia liberal: la esfera pública y la división de poderes. A través de la compra masiva de plataformas digitales, el uso sin control de la inteligencia artificial y la manipulación mediante granjas de bots, han logrado imponer un cerco ideológico sobre la ciudadanía.
Monedero subrayó que la estrategia central de la derecha consiste en erosionar el pensamiento crítico e inculcar una narrativa individualista de la “falta de alternativas” para destruir el sentido comunitario. Paralelamente, la izquierda tradicional enfrenta una severa crisis por su incapacidad para actualizar su discurso, conectar emocionalmente con las nuevas generaciones y ofrecer proyectos atractivos frente al despliegue disruptivo pero vacío de la extrema derecha.
Finalmente, el analista concluyó que la democracia actual requiere repensarse urgentemente más allá del formato representativo, apostando por mecanismos de participación popular real y la desarticulación del control corporativo en las redes sociales. El desafío inmediato para las fuerzas transformadoras será romper la “cárcel del pensamiento” e impulsar un nuevo periodo de formación y organización política en el territorio.





