El expresidente boliviano afirmó que recibió advertencias sobre un supuesto operativo militar y policial en su contra y señaló al gobierno de Rodrigo Paz como responsable.

El expresidente de Bolivia, Evo Morales, denunció la existencia de una presunta operación militar, policial y cívica para detenerlo o asesinarlo en el Trópico de Cochabamba, donde permanece desde octubre de 2024. En entrevista con Milenio, aseguró que detrás del supuesto operativo estarían Estados Unidos y el gobierno del presidente Rodrigo Paz.

Morales afirmó que recibió una llamada de un coronel, quien le habría advertido que el ministro de Defensa ordenó atentar contra su vida. Según su relato, el despliegue contemplaría a elementos de las Fuerzas Armadas, policías, francotiradores y unidades militares de distintas regiones de Bolivia. Estas acusaciones fueron hechas por el exmandatario durante la entrevista y no presentó públicamente pruebas que las sustenten.

El exgobernante también vinculó al argentino Fernando Cerimedo con lo que calificó como una campaña en su contra. Morales enfrenta actualmente dos órdenes de captura, una relacionada con una investigación por presunta trata de personas y otra por presunto terrorismo y alzamiento armado, derivada de las protestas y conflictos políticos en el país.

Morales sostuvo que la presión contra dirigentes de izquierda y sectores antiimperialistas proviene de Washington y acusó al gobierno de Donald Trump de buscar perseguir a estos grupos bajo acusaciones de terrorismo. También señaló que Estados Unidos tendría intereses económicos en Bolivia, particularmente en el litio y las tierras raras del país sudamericano.

El expresidente negó mantener contacto reciente con Andrés Manuel López Obrador, aunque destacó coincidencias con México en la defensa de la soberanía latinoamericana frente a Estados Unidos. Asimismo, afirmó que la situación actual no le resulta nueva, pues recordó que durante su trayectoria política ha enfrentado procesos, persecución y detenciones.

Morales permanece en el Trópico de Cochabamba mientras enfrenta las acusaciones judiciales en su contra. El gobierno boliviano no ha confirmado la existencia del supuesto operativo para asesinarlo descrito por el exmandatario.