Abu Dabi saca el caso Manchester City de la cancha y lo lleva a la política. Sus funcionarios advierten que una sanción dura puede enfriar las inversiones en suelo británico.
Los Emiratos Árabes Unidos emitieron una advertencia directa al Gobierno de Reino Unido. Según Bloomberg, mandatarios emiratíes dijeron que la sanción contra el Manchester City puede afectar el “apetito para inversiones y compromisos a gran escala” en el país.
El mensaje llega en un momento delicado. Esta semana, una comisión independiente de la Premier League declaró culpable al City de casi todos los cargos por irregularidades financieras. La sanción aún no existe. Puede ir desde una multa hasta la pérdida de puntos, el descenso o incluso la expulsión del futbol profesional.
Por eso el club apeló el 1 de octubre. El proceso podría cerrarse en enero.
Detrás del reclamo hay un lazo muy personal. El jeque Mansour bin Zayed Al Nahayan, dueño del City Football Group, también es vicepresidente de Emiratos desde 2023. Así, el futuro del club toca de cerca la imagen de todo un país.
Además, los emiratíes tienen mucho en juego en suelo británico. Han invertido en sectores como defensa, ciencia y tecnología. Y ambos países preparan una cumbre para este mes de octubre.
Del lado británico, el ambiente se tensó. Algunos miembros del Gobierno sienten frustración porque creen que Abu Dabi conocía las irregularidades desde hace casi una década. Según ellos, los emiratíes insistían en que no hacían nada malo.
Por su parte, el primer ministro Andy Burnham tuvo que corregirse. Había dicho que sería “muy preocupante” perder a los dueños del City. Ahora su Gobierno repite que el proceso disciplinario es independiente.
Para los aficionados, esto va más allá de los puntos y los trofeos. Un gobierno presiona a otro por un tema de fútbol, y eso preocupa. Si la presión funciona, el precedente puede pesar mucho en el deporte.





