Un análisis técnico detectó que el video viralizado tras el reportaje sobre los vuelos privados de la gobernadora de Quintana Roo utiliza un escenario que aparece en al menos tres grabaciones con personajes distintos.
Por Redacción de Los Reporteros MX
Durante 17 segundos, Mara Lezama aparece sentada dentro de un supuesto jet privado, mientras consulta una tableta. Frente a ella, un joven revisa su teléfono. El video comenzó a circular el 27 de agosto, tres días después de que Reforma publicara información sobre 97 movimientos migratorios de la gobernadora de Quintana Roo en aeronaves privadas.
La escena, sin embargo, nunca ocurrió.
Un análisis realizado por este medio encontró que el mismo interior de aeronave aparece en al menos otros tres videos, pero con personajes completamente diferentes. En uno aparece una mujer con una banda de Miss Universe; en otro, un hombre barbado acompañado de una mujer rubia; y en un tercero únicamente se observan manos sosteniendo dispositivos electrónicos.

Los cuatro materiales comparten asientos, ventanillas, plafones, paneles superiores y la misma iluminación, lo que apunta a que fueron generados utilizando el mismo escenario digital.
La huella técnica apunta a inteligencia artificial
Tres de los videos tienen una resolución de 1024 × 576 píxeles, una medida poco habitual en cámaras y teléfonos de consumo. Además, funcionan a 24 cuadros por segundo, una configuración característica de numerosas herramientas de generación de video.
Dos de los clips tienen exactamente la misma duración: 5.040 segundos y 121 cuadros.
La coincidencia no se limita a las características del archivo. Este medio aplicó un análisis mediante SIFT, utilizado en visión por computadora para identificar puntos característicos entre imágenes, y posteriormente validó las correspondencias mediante RANSAC.
El resultado fue de 39 coincidencias robustas, de las cuales 28 conservaron coherencia geométrica. Las correspondencias se localizaron en elementos como los respaldos, plafones y paneles del supuesto avión.

Los resultados son consistentes con que los distintos videos muestran el mismo escenario tridimensional generado artificialmente, con personajes diferentes.
En otras palabras: el avión parece haber sido utilizado como un decorado digital para generar varias escenas.
Un diario presentó el video como aparentemente auténtico
La noche del 27 de agosto, el Periódico Zócalo publicó una nota titulada “Exhiben video de Mara Lezama y Gino Segura a bordo de un avión privado”.
El texto aseguró que especialistas en inteligencia artificial habían analizado aspectos como iluminación, reflejos, sombras, anatomía y movimiento de cámara, y que “el video aparenta ser auténtico”.
Sin embargo, la publicación no identifica a esos especialistas, no señala una institución ni explica una metodología que pueda ser replicada.
Así, un video cuya autenticidad no estaba acreditada pasó a convertirse en una pieza de información periodística respaldada por una supuesta revisión técnica cuya fuente permanece sin identificar.
Los documentos sobre los vuelos no prueban lo que muestra el video
El caso requiere separar dos asuntos.
Los registros migratorios utilizados para documentar los viajes de Mara Lezama acreditan movimientos de entrada y salida, fechas y aeronaves. No prueban qué ocurrió dentro de los aviones, ni permiten establecer por sí mismos una escena de complicidad entre la gobernadora y Gino Segura.
El video pretende llenar precisamente ese vacío.
Es decir, la evidencia documental acredita viajes; la grabación intenta fabricar una escena que esos documentos no pueden demostrar.
La polémica creció en redes sociales
El video fue retomado por distintas páginas y medios digitales. El Informante Quintana Roo lo acompañó con mensajes contra la gobernadora, mientras que Abejorromedia publicó contenido relacionado con los 97 vuelos.
También Morocoy Noticias, con presencia en Chetumal, replicó el tema.
Este medio revisó 13 portales que retomaron la historia y no encontró evidencia suficiente para afirmar la existencia de una red coordinada de sitios falsos o bots detrás de la difusión.
Siete de esos portales cuentan con algún respaldo empresarial o editorial verificable. En X tampoco se identificó un patrón claro de publicaciones automatizadas o una etiqueta creada específicamente para impulsar la historia.
Lo que sí ocurrió fue una rápida amplificación de un material cuya autenticidad no había sido demostrada.
El otro ángulo de los vuelos
La polémica surgió originalmente a partir de información sobre 97 movimientos en aeronaves privadas relacionados con Mara Lezama.
Pero existe otro elemento de mayor relevancia: una investigación publicada por POPLab y CONNECTAS señaló que 43 de esos vuelos habrían sido realizados en dos aeronaves Gulfstream G200, identificadas con las matrículas XA-PKR y XA-GLF, operadas por PABE-TAX.
La investigación relacionó a esa empresa con representantes legales vinculados con Grupo Seguritech, proveedor de sistemas de videovigilancia para el gobierno de Quintana Roo.
El costo estimado de esos vuelos ronda los 20 millones de pesos, de acuerdo con dicha investigación.
La cobertura mediática, sin embargo, se concentró principalmente en el estilo de vida y los viajes privados, mientras que el posible conflicto de interés recibió menor atención.
Gino Segura y la disputa política en Quintana Roo
El momento en que apareció el video tampoco es menor.
El 11 de agosto, una encuesta de CE Research colocó a Eugenio “Gino” Segura al frente de las preferencias rumbo a la contienda interna de Morena en Quintana Roo, con 47.3 por ciento, por encima de Ana Patricia Peralta.
Trece días después, el reportaje sobre los vuelos colocó simultáneamente bajo escrutinio a Mara Lezama y Gino Segura.
Posteriormente, un blog anónimo amplió las acusaciones hacia Ana Patricia Peralta, principal contendiente de Segura, aunque sin aportar evidencia verificable para algunas de sus afirmaciones.
Estos elementos muestran que la difusión del contenido ocurrió en medio de una disputa política por el futuro de Morena en Quintana Roo, aunque no permiten determinar quién produjo o difundió el video.
Lo que todavía no se sabe
El análisis permite establecer que los videos comparten un escenario y presentan características compatibles con material generado mediante inteligencia artificial.
Pero todavía hay preguntas sin respuesta.
No se ha podido establecer quién generó los videos, qué herramienta utilizó ni quién encargó su producción. Tampoco está acreditado quién produjo la versión que circula con las palabras “FALSO” e “IA”.
Además, los archivos analizados llegaron por WhatsApp, plataforma que puede recomprimir los videos y eliminar metadatos originales. Por ello, la ausencia de información sobre el dispositivo de origen no fue utilizada como prueba.
Tampoco se ha establecido documentalmente quién pagó los vuelos reales ni se han corroborado todas las cifras que circulan en redes sociales sobre contratos entre el gobierno de Quintana Roo y empresas relacionadas.
Un video falso no borra los hechos que sí están documentados
Los vuelos investigados por distintos medios son un asunto independiente y cuentan con registros, matrículas y documentación que deben ser revisados por separado.
El video viral, en cambio, no aporta una prueba sobre lo ocurrido dentro de la aeronave.
Es una escena sin vuelo, un escenario que aparece con distintos personajes y una pieza audiovisual cuya autenticidad fue cuestionada por un análisis técnico.
La pregunta que queda abierta no es si los viajes existieron. Los documentos disponibles apuntan a que sí.
La pregunta es otra: ¿quién decidió fabricar una escena para mostrar algo que los documentos nunca habían mostrado?
Cómo se realizó el análisis
Para este reportaje se analizaron cuatro archivos mediante ffprobe, OpenCV y scikit-image. Se revisaron resolución, tasa de cuadros, duración, número de fotogramas, estructura de compresión y etiquetas de contenedor.
Para comparar las escenas se utilizaron técnicas SIFT, el test de razón de Lowe y validación geométrica RANSAC. También se compararon las trayectorias de cámara mediante correlación cruzada normalizada.

Los valores obtenidos fueron 0.226, 0.006 y −0.026, compatibles con generaciones independientes y no con simples recortes de una misma grabación.
Los archivos originales y las láminas de comparación quedan disponibles para que otros medios, especialistas o instituciones puedan replicar el análisis.





