En 2025 se registraron 5 mil 209 suicidios, 22.6% más que un año antes; especialistas advierten que la falta de perspectivas, el deterioro económico y el debilitamiento de las políticas de salud mental agravan el problema.

Argentina atraviesa una emergencia de salud pública que se ha profundizado en el contexto de la crisis económica y social que acompaña al gobierno de Javier Milei. En 2025 se contabilizaron 5 mil 209 suicidios, un incremento de 22.6% respecto al año anterior y la cifra más alta desde que existen registros. El número supera los homicidios y los accidentes de tránsito registrados en el país.

El fenómeno golpea especialmente a adolescentes y jóvenes. El ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, advirtió que el suicidio se convirtió en la principal causa de muerte entre personas de 15 a 35 años y señaló que actualmente es tres veces más probable morir por esta causa que ser víctima de un homicidio. Además, entre 2023 y 2025 se registraron 22 mil 249 intentos de suicidio, más de la mitad entre jóvenes de 15 a 24 años.

La situación ocurre mientras el país enfrenta precarización laboral, endeudamiento, pérdida de poder adquisitivo y menor expectativa de movilidad social, factores que especialistas relacionan con el deterioro del bienestar. La pandemia aceleró una tendencia que ya venía creciendo, pero el escenario económico posterior ha profundizado la incertidumbre para sectores que enfrentan dificultades para sostener vivienda, empleo y proyectos personales.

Kreplak también cuestionó el estado de las políticas nacionales de salud mental, al señalar una reducción de recursos, programas, capacitaciones, residencias y medicamentos. En ese contexto, el aumento de los suicidios plantea cuestionamientos sobre la capacidad del Estado para responder a una problemática que requiere prevención, atención temprana y acompañamiento comunitario.

Las cifras muestran que la crisis argentina no se limita a los indicadores económicos. Mientras el gobierno de Milei defiende su programa de ajuste y estabilización, el deterioro social expone otra factura: miles de personas enfrentan un escenario de incertidumbre y falta de perspectivas. Presentar estos datos como una consecuencia exclusiva de una sola administración requeriría mayor evidencia, pero el récord registrado durante su gestión coloca al gobierno frente a una emergencia que ya no puede ser ignorada.