El gobierno de Keiko Fujimori mantuvo los vínculos consulares, pero cortó las relaciones diplomáticas con Teherán por su postura sobre la democracia, el comercio internacional y las inspecciones nucleares.
El gobierno de Perú decidió romper relaciones diplomáticas con Irán, aunque mantendrá los vínculos consulares, al señalar un supuesto deterioro democrático en el país persa y cuestionar sus acciones en torno al estrecho de Ormuz, una de las principales rutas para el comercio mundial de energía.
La decisión fue anunciada por la Cancillería peruana, que argumentó también la obstrucción de Teherán a las inspecciones del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). El Ejecutivo de Keiko Fujimori afirmó que la medida responde a su compromiso con el derecho internacional y la defensa de la democracia.
Entre los motivos expuestos por Lima se encuentra la preocupación por la represión de manifestaciones pacíficas, las restricciones a la libertad de prensa, la discriminación contra mujeres y niñas y la persecución de opositores políticos en Irán.
La crisis también alcanza al estrecho de Ormuz, ubicado en el golfo Pérsico y considerado estratégico para el transporte internacional de petróleo y gas. La creciente tensión entre Irán y Estados Unidos, que mantiene bloqueados los puertos iraníes, ha provocado una fuerte reducción del tránsito marítimo por esta vía.
De acuerdo con la información difundida, el número de buques que atraviesan Ormuz cayó a apenas un puñado en los últimos días, mientras que grandes petroleros y buques gaseros prácticamente han dejado de utilizar la ruta, aumentando la preocupación por el impacto que la confrontación podría tener en el comercio energético global.





