La organización InSight Crime publicó un análisis sobre el llamado “efecto Bukele”. El texto describe cómo Nayib Bukele logró doblegar a las pandillas MS13 y Barrio 18 mediante un régimen de excepción permanente, detenciones masivas, juicios colectivos, suspensión de derechos constitucionales y el funcionamiento de megacárceles como el CECOT, caracterizadas por condiciones extremadamente restrictivas.

InSight Crime sostiene que, gracias al control casi absoluto del aparato estatal y a la suspensión de garantías constitucionales bajo el régimen de excepción, Nayib Bukele logró doblegar a la Mara Salvatrucha y al Barrio 18 mediante detenciones masivas, cárceles como el CECOT y juicios colectivos.

La organización contabiliza más de 15 propuestas de megacárceles en la región y al menos 30 estados de emergencia declarados entre 2020 y 2023, además de campañas en Colombia, Perú, Chile, Brasil, Argentina, y Francia que citaron directamente la retórica de “mano dura” de Nayib Bukele.

Lo que InSight Crime describe en términos neutros (“líderes de toda América Latina”) es un fenómeno concentrado casi por completo en la derecha radical y la ultraderecha, tanto en América Latina como en Europa:

  • Abelardo de la Espriella (Colombia) prometió siete megacárceles inspiradas en el modelo salvadoreño y ha expresado admiración abierta por Nayib Bukele.
  • Keiko Fujimori (Perú) propuso un megapenal “como el CECOT” como eje central de su plataforma de seguridad.
  • José Antonio Kast (Chile) ha anunciado réplicas del esquema penitenciario salvadoreño.
  • Flavio Bolsonaro (Brasil) planteó un régimen carcelario inspirado en Nayib Bukele que incluye castración química y penas ejemplares para menores de edad.
  • Javier Milei (Argentina) se reunió en dos ocasiones con Nayib Bukele para hablar de seguridad.
  • Jordan Bardella, presidente del Rassemblement National francés, partido heredero del Frente Nacional fundado por Jean-Marie Le Pen, citó públicamente el sistema penitenciario salvadoreño como modelo para Francia.

En Estados Unidos, figuras del entorno trumpista como Tucker Carlson, Donald Trump Jr., Matt Gaetz, quien creó un “Caucus El Salvador” en el Congreso, y empresarios como Elon Musk han celebrado el “bukelismo” como modelo de gobernanza.

La fórmula de estado de excepción prolongado, detenciones masivas sin debido proceso, espectacularización del castigo y concentración del poder en el Ejecutivo, se vende como prueba de que la democracia liberal, los controles judiciales y los derechos humanos son obstáculos que hay que neutralizar para “recuperar el orden”.

Esa narrativa ha capturado a candidatos y partidos de la derecha radical en la región, prometiendo resultados visibles y rápidos a cambio de sacrificar garantías básicas.

Presenta el “efecto Bukele” como un paquete autoritario que combina alta popularidad con erosión del Estado de derecho. Las críticas de organizaciones de derechos humanos por las detenciones arbitrarias, torturas, muertes bajo custodia, ausencia de debido proceso y detención de personas sin vínculo comprobado con pandillas indican que son parte constitutiva del modelo de Nayib Bukele.