Por: Frank Alvarado
Cada 21 de septiembre se reconoce a la lucha libre mexicana, una tradición que comenzó en 1933 y que forma parte del patrimonio cultural de la CDMX.
Este 21 de septiembre se celebra el Día Nacional de la Lucha Libre y del Luchador Profesional Mexicano, una fecha que reconoce la importancia de este deporte/espectáculo dentro de la cultura popular del país. La celebración recuerda la primera función organizada por Salvador Lutteroth González el 21 de septiembre de 1933 en la antigua Arena Modelo.
Lutteroth conoció la lucha libre durante una estancia en Texas y decidió llevar este espectáculo a México, donde todavía era poco conocido. Aquella primera función reunió a luchadores como Yaqui Joe, Bobby Sampson, Leong Tin Kit y Ciclón Mackey. Con el paso de las décadas, el pancracio mexicano desarrolló un estilo propio, marcado por las máscaras, las llaves, las contrallaves, los lances y la rivalidad entre técnicos y rudos.

La lucha libre también trascendió el cuadrilátero y se convirtió en parte de la cultura mexicana. En julio de 2018, fue declarada Patrimonio Cultural Intangible de la Ciudad de México, al ser reconocida como una expresión viva que se transmite entre generaciones. Posteriormente, en septiembre de 2019, se estableció oficialmente el 21 de septiembre como el Día Nacional de la Lucha Libre y del Luchador Profesional Mexicano.
A lo largo de su historia, figuras como El Santo, Blue Demon, Mil Máscaras, Canek, El Solitario, El Cavernario Galindo, El Perro Aguayo, Rey Mysterio Jr. y Místico dejaron una huella en este deporte, llevaron el estilo mexicano, a raz de lona y el aéreo, a escenarios internacionales.

Uno de los elementos que distingue a la lucha libre mexicana es la máscara, convertida en símbolo de identidad y misterio. A esto se suman las dinastías familiares, los personajes de héroes y villanos, la división entre rudos y técnicos y la participación del público, que con gritos, porras, abucheos y matracas forma parte del espectáculo.
Aunque su presencia en los medios tradicionales ha cambiado, la lucha libre mantiene público en México y atrae también a visitantes extranjeros. Las arenas, las máscaras y los personajes forman parte de una tradición que continúa adaptándose a nuevas generaciones, mientras conserva elementos que han acompañado al pancracio mexicano durante décadas.






