La Corte Suprema argentina restituyó provisionalmente la Ley de Tierras tras la polémica por el decreto de Javier Milei que eliminó restricciones a la compra de terrenos por extranjeros. La medida estará vigente mientras la Justicia analiza el caso.
El presidente Javier Milei recibió un nuevo revés en su intento de desregular la economía argentina: la Corte Suprema restituyó temporalmente la Ley de Tierras, luego de que una resolución previa dejara sin protección cautelar las restricciones a la compra de territorios por extranjeros. El giro judicial llegó tras el rechazo social y político que desató la posibilidad de facilitar la adquisición de tierras argentinas por capitales foráneos.
El conflicto gira en torno al artículo 154 del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 70/2023, impulsado por Milei, que derogó la Ley 26.737. Esa legislación establecía límites a la propiedad de tierras rurales en manos extranjeras. Con su eliminación, organizaciones civiles advirtieron sobre posibles consecuencias para la protección ambiental y el control del territorio nacional.
La nueva resolución aceptó provisionalmente el planteo de la Asociación Civil Árbol de Pie, que cuestionó la derogación por considerar que podía vulnerar el derecho constitucional a un ambiente sano. La suspensión se mantendrá hasta que el Juzgado Federal de Bariloche analice la legitimación de los demandantes y resuelva el pedido cautelar. La decisión fue respaldada por Horacio Rosatti, Ricardo Lorenzetti y dos conjueces; Carlos Rosenkrantz votó en disidencia.

El antecedente inmediato fue el fallo del 29 de septiembre, cuando la Corte rechazó una demanda del CECIM, organización de excombatientes de Malvinas, al considerar que no tenía legitimación para reclamar en defensa de la soberanía nacional. Sin embargo, el tribunal distinguió ese expediente del presentado por Árbol de Pie, cuyo argumento se centra en la protección ambiental.
El revés también tiene consecuencias políticas para la Casa Rosada. El gobierno de Milei esperaba un pronunciamiento que ayudara a contener la oposición al DNU, rechazado previamente por el Senado. Mientras se preparaban movilizaciones en defensa de la tierra y la soberanía, la Corte optó por frenar provisionalmente los efectos de la derogación.
Así, el proyecto desregulador de Milei vuelve a tropezar con tribunales y resistencia social. El mandatario que promete defender la libertad ahora enfrenta una pregunta incómoda: ¿libertad para quién, si el cambio puede facilitar que extranjeros compren tierras argentinas? Por ahora, la Ley de Tierras vuelve a estar vigente de manera provisional, mientras la Justicia decide el fondo del asunto.





