Una organización civil señala que leyes flexibles y la gran cantidad de armerías facilitan que rifles de asalto lleguen al crimen organizado mexicano.
El condado de Maricopa, en Arizona, se consolidó como el principal epicentro del tráfico ilegal de armas hacia México, afirmó John Lindsay-Poland, coordinador de la iniciativa Stop US Arms to Mexico. Según el informe “Corredores de violencia”, de los 15 códigos postales donde más armas fueron compradas y confiscadas en México entre 2023 y 2024, 14 están en Arizona. Además, más de dos de cada tres armas recuperadas en 2024 y rastreadas a Estados Unidos provinieron de tres condados: Maricopa (53.9%), Pima (8.8%) y Harris, en Texas (6.4%).
De acuerdo con Lindsay-Poland, el problema es la permisividad del mercado legal, donde una persona puede comprar varios rifles y miles de cartuchos sin requerir registro de munición. Entre inicios de 2024 y mayo de 2026, se identificaron poco más de 4 mil armas que fueron recuperadas en menos de un año tras su compra, la mayoría provenientes de Maricopa, sobre todo de Phoenix. Entre las más buscadas están los rifles AK-47 de la marca Century Arms.
El especialista explicó que la densidad urbana permite comprar sin llamar la atención, y que el conflicto entre facciones en Sinaloa elevó la demanda de armas en Sonora y Sinaloa. Entre 2015 y 2024, la ruta Arizona-Sonora-Sinaloa sustituyó poco a poco a la de Texas-Tamaulipas. También influye que los traficantes aprovechan las mismas redes de transporte de droga para regresar con armamento. En agosto, autoridades de Estados Unidos reportaron un caso con 21 involucrados y el aseguramiento de 100 armas y más de 125 mil cartuchos.
The New York Times reportó sobre jóvenes de entre 16 y 19 años, conocidos como “The Phoenix Boys”, que compran armas como “testaferros” y coordinan entregas por aplicaciones de mensajería con compradores vinculados al crimen organizado. Lindsay-Poland pidió impulsar conversaciones comunitarias sobre límites de venta y que los comerciantes rechacen ventas atípicas, ante la dificultad de cambiar las leyes federales. Subrayó que los grupos criminales sostienen sus operaciones, incluido el tráfico de fentanilo, gracias a este flujo de armas.





