El Gobierno chino calificó de positiva la comunicación entre ambos presidentes, mientras Celso Amorim detalla en Beijing los avances en tecnología, minerales y cooperación multilateral con Beijing.

Beijing respondió con cautela pero satisfacción a la carta que el asesor especial Celso Amorim entregó al presidente Xi Jinping en nombre de Lula da Silva. El portavoz de la Cancillería china, Guo Jiakun, aseguró este jueves que ambos mandatarios mantienen comunicación cercana por distintas vías. Según explicó, ese contacto refleja un alto nivel de confianza política entre los dos países.

La visita de Amorim a Beijing incluyó una reunión previa con el canciller Wang Yi. Durante ese encuentro, el funcionario chino transmitió saludos de Xi a Lula y destacó que la relación bilateral evolucionó hacia una comunidad de futuro compartido. Wang también resaltó el papel de ambos países en la unidad del Sur Global.

En entrevista exclusiva con teleSUR, Amorim profundizó en los temas centrales de su agenda. La inteligencia artificial ocupó un lugar destacado gracias a la reciente creación de la Organización Mundial para la Cooperación en Inteligencia Artificial, con sede en Shanghái. Brasil participó en su fundación y ahora evalúa los pasos internos para ratificar el acuerdo.

Amorim defendió el modelo de código abierto que impulsa esa organización. Explicó que este enfoque permite a los países del Sur Global desarrollar tecnología propia sin depender de terceros. Además subrayó que la iniciativa contó con el respaldo simbólico del secretario general de la ONU durante su lanzamiento.

Los minerales críticos también marcaron la conversación entre ambos países. Brasil aprobó esta semana una nueva política nacional para regular la extracción y el procesamiento de estos recursos. Amorim insistió en que su país busca dejar de ser solo un exportador de materia prima. Por eso planea impulsar capacidades propias para transformar y aprovechar científicamente esos minerales.

El asesor de Lula identificó sectores donde estos recursos resultan esenciales. Mencionó la industria automotriz, la energía y la investigación espacial como áreas prioritarias. En ese contexto, propuso intercambiar experiencias con China, que ya cuenta con una cadena de procesamiento desarrollada.

El multilateralismo apareció como otro punto de coincidencia entre ambas naciones. Amorim citó una frase de Xi Jinping sobre la necesidad de sostener la antorcha del multilateralismo global. Consideró que Brasil también depende de ese sistema para continuar su propio desarrollo.

El funcionario brasileño abordó igualmente la situación en Medio Oriente durante su encuentro con Wang Yi. Señaló el peso que tiene China en la búsqueda de una salida pacífica al conflicto con Irán. Añadió que el cierre del estrecho de Ormuz afecta directamente a distintos países, incluido Brasil.

Consultado sobre las presiones de Washington hacia Brasil, Guo Jiakun evitó vincular el tema con la relación bilateral. El portavoz reiteró que China respeta el principio de no injerencia en asuntos internos ajenos. Expresó además su deseo de que las elecciones presidenciales brasileñas de 2026 transcurran con estabilidad.

Amorim, en cambio, separó claramente ambas discusiones en su respuesta. Reconoció una fuerte afinidad con China en materia de soberanía y no intervención. Aclaró que Brasil debe permanecer alerta ante cualquier forma de injerencia externa, sin importar su origen. Por eso, dijo, Lula insiste en fortalecer las capacidades de defensa del país.