Por Luis Piña
La Ciudad de México puso en marcha una nueva estrategia para recuperar áreas verdes y mejorar las condiciones ambientales de sus zonas urbanas. La jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, encabezó en la Unidad Habitacional Infonavit Iztacalco el arranque del Programa de Reforestación Urbana 2026, con la meta de plantar un millón de árboles antes de concluir su administración en 2030.

El programa contempla la plantación de alrededor de 200 mil árboles cada año, en coordinación con las 16 alcaldías, con especial atención en aquellas zonas del oriente de la capital que presentan una menor disponibilidad de áreas verdes, como Iztacalco, Iztapalapa, Venustiano Carranza, Gustavo A. Madero y Tláhuac.
Brugada explicó que el objetivo no se limita a aumentar el número de árboles, sino a modificar las condiciones de vida en las colonias. Por ello, la estrategia seguirá el criterio internacional conocido como 3-30-300: que desde cada vivienda puedan observarse al menos tres árboles, que las colonias alcancen una cobertura arbórea de 30 por ciento y que las personas tengan acceso a un parque o espacio verde a no más de 300 metros de distancia.
Como parte de esta primera etapa, la mandataria capitalina planteó que 100 mil árboles sean colocados en camellones y banquetas con participación directa de los vecinos. La idea es que, antes de intervenir una calle, se convoque a sus habitantes para acordar dónde y cómo realizar la plantación.
La estrategia también contempla la participación de las escuelas. Brugada propuso que las niñas y los niños puedan plantar y cuidar un árbol, de manera que el crecimiento de estos ejemplares se convierta en un vínculo cotidiano con el cuidado del medio ambiente.
De acuerdo con la jefa de Gobierno, plantar un millón de árboles permitiría capturar al menos 20 mil toneladas de dióxido de carbono y contribuiría a reducir la contaminación atmosférica. También destacó otros beneficios, como la generación de sombra, la recuperación de espacios para la naturaleza y una mayor capacidad del suelo para absorber agua de lluvia.
“Ahí donde hoy golpea el sol para hacer crecer una copa de árbol, donde hoy corre el agua sobre el cemento, habrá tierra que infiltre el agua”, señaló Brugada, al explicar que la reforestación forma parte de una visión más amplia para recuperar biodiversidad en la capital.
La funcionaria también llamó a cambiar la percepción que existe en algunos sectores sobre la plantación de árboles en espacios públicos y pidió construir una alianza entre gobierno, ciudadanía y escuelas. En ese contexto, retomó el llamado de la presidenta Claudia Sheinbaum para destinar mayores recursos a acciones que representen una apuesta por la vida y el futuro.
Por su parte, la secretaria del Medio Ambiente, Julia Álvarez Icaza, destacó que el programa tendrá un impacto directo en la calidad de vida, particularmente porque los árboles ayudan a disminuir las temperaturas y combatir las llamadas islas de calor.
La titular de Sedema explicó que se dará prioridad a especies nativas como liquidámbar, cazahuate, colorín, guaje, guamúchil, palo verde, fresno, macuil y ceiba. La elección responde a la necesidad de contar con árboles mejor adaptados al entorno de la capital y reducir problemas asociados con especies exóticas, como plagas, enfermedades o daños a la infraestructura urbana.
El arranque del programa tuvo lugar en Iztacalco, una de las alcaldías con menor número de árboles por habitante. La alcaldesa Lourdes Paz Reyes destacó que la demarcación ya cuenta con acciones propias de recuperación de áreas verdes, entre ellas la plantación de más de 500 árboles en la Magdalena Mixiuhca y el fortalecimiento de un vivero ubicado en Agrícola Oriental.
Paz Reyes agregó que durante su administración se han atendido más de 1.1 millones de metros cuadrados de áreas verdes y se han realizado más de 7 mil acciones de poda.

Con este programa, el Gobierno capitalino busca que la reforestación deje de ser una acción aislada y se convierta en parte de la vida cotidiana de las colonias, con árboles que no solo embellezcan las calles, sino que ayuden a reducir el calor, mejorar el aire, favorecer la infiltración del agua y recuperar espacios para la biodiversidad.
Fotos: Sebastián Juárez / Los Reporteros MX





