Un análisis de World Weather Attribution señala que el aumento de temperaturas, el deshielo de glaciares y del permafrost agravaron las condiciones que favorecieron el desastre, aunque no fueron la causa directa.

El cambio climático agravó las condiciones que favorecieron la devastadora avalancha de rocas, hielo y lodo ocurrida el pasado 26 de agosto en el norte de Nepal, de acuerdo con un estudio de la red científica World Weather Attribution (WWA).

Los investigadores señalaron que el desastre fue resultado de un “evento compuesto” en el que coincidieron el aumento de las temperaturas, el adelgazamiento de los glaciares, el deshielo del permafrost y debilidades geológicas preexistentes. La avalancha se originó tras el desprendimiento de una masa glaciar en la montaña Langtang Lirung, a más de 5 mil 100 metros de altitud.

El estudio indica que los glaciares de la región se han adelgazado aproximadamente medio metro al año, lo que puede debilitar las fracturas existentes y aumentar la inestabilidad de las laderas. Hasta ahora, el desastre ha dejado mil 403 cuerpos y restos humanos recuperados y 6 mil 150 personas desaparecidas en Nepal, mientras que en el Tíbet se reportan 43 muertos y 519 desaparecidos.

Los especialistas aclararon que no determinaron si la avalancha habría ocurrido sin el cambio climático provocado por actividades humanas. Sin embargo, señalaron que el aumento acelerado de las temperaturas incrementa la probabilidad y gravedad de este tipo de desastres en el Himalaya.