Fuerzas federales y estatales detuvieron en Acapulco a Juan Axel “N”, señalado como pieza clave de la red de vigilancia del grupo criminal. Las autoridades lo acusan de extorsionar a un panadero de Xaltianguis.
Juan Axel “N” ya no podrá vigilar a las autoridades desde las cámaras que, según la Fiscalía, instaló para Los Ardillos. Agentes de la Fiscalía General del Estado (FGE) lo detuvieron en Guerrero con una orden de aprehensión por extorsión agravada.
En el operativo participaron la Secretaría de la Defensa Nacional, la Guardia Nacional, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y la Policía Estatal. Las cinco corporaciones trabajaron de forma coordinada para ubicar al sospechoso.
La acusación parte de un hecho del 8 de noviembre de 2025 en Xaltianguis, comunidad del municipio de Acapulco. Ese día, Juan Axel “N” habría presionado a un hombre que vende pan. Según la investigación, lo amenazó e intimidó para que pagara si quería seguir trabajando.
Las autoridades lo ubican como integrante de segundo nivel de “Los Ardillos”. Además, aseguran que instaló, configuró y operó equipos de radiocomunicación y videovigilancia en varias localidades de la región Centro y de Acapulco.
Con esa red, los criminales se comunicaban entre sí y seguían de cerca los movimientos de policías y militares. Así lograban anticiparse a cualquier operativo.
La Fiscalía también lo relaciona con otra tarea: quitar los dispositivos GPS de vehículos robados. De esa manera, el grupo evitaba que las víctimas o las autoridades rastrearan las unidades.
Un grupo que ha sembrado el miedo en la Montaña
Los Ardillos protagonizaron uno de los episodios más violentos del año en Guerrero. A partir del 6 de mayo, habitantes de la Montaña Baja denunciaron ataques con drones, explosivos y disparos. Señalaron directamente a esta organización.
Cuatro comunidades quedaron vacías. Los vecinos de Tula, Xicotlán y Acahuehuetlán huyeron a Alcozacán, donde también hubo balazos. Desde ahí grabaron videos y pidieron ayuda a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Las cifras generaron debate. Organizaciones indígenas hablaron de más de 2 mil desplazados, mientras que el gobierno contó 316 familias. El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, explicó que el conflicto nació de una disputa territorial entre “Los Ardillos” y “Los Tlacos”.
Tres meses después, en agosto, el gobierno federal informó que 264 familias volvieron a sus hogares y que 19 se reubicaron en otras zonas de Guerrero. Quedaban 33 familias por regresar. Desde entonces, las autoridades no han dado más información sobre ellas.
De la amapola a la extorsión
“Los Ardillos” surgieron hacia el año 2000 en Quechultenango. Celso Ortega Rosas, expolicía rural conocido como “La Ardilla”, los fundó y comenzó con el cultivo de amapola. Con el tiempo, levantó una red para controlar el territorio.
Cuando cayó el mercado de la amapola, el grupo buscó otras formas de ganar dinero. Según InSight Crime, pasó a la minería y al cobro de piso, entre otras actividades. Hoy las autoridades lo consideran uno de los principales generadores de violencia en Guerrero.





