Brasil ha perdido una parte importante de su vegetación nativa en las últimas cuatro décadas, mientras la expansión agropecuaria avanza sobre el territorio. Un estudio de MapBiomas advierte que esta transformación aumenta la vulnerabilidad del país ante fenómenos extremos como El Niño.
Entre 1985 y 2025, la cobertura de vegetación nativa en Brasil cayó del 79% al 65% del territorio nacional, mientras las áreas destinadas a actividades agropecuarias aumentaron del 18% al 32%. En ese periodo, la superficie dedicada al cultivo de soja pasó de 4.5 millones a 44.2 millones de hectáreas, de acuerdo con MapBiomas.
La pérdida también ha sido significativa en regiones clave como la Amazonía y el Cerrado. La primera perdió 53.9 millones de hectáreas de vegetación nativa, mientras que el Cerrado perdió 51.7 millones; además, Brasil redujo en 65 millones de hectáreas sus áreas boscosas y selváticas durante el periodo analizado.
Según el estudio, la reducción de la vegetación afecta la capacidad de los ecosistemas para regular la temperatura, conservar los suelos y mantener los patrones de lluvia. En un país que registró un aumento promedio de 0.29 grados Celsius por década entre 1985 y 2024, esta pérdida podría intensificar los efectos de sequías y lluvias extremas.
MapBiomas advierte que la combinación entre calentamiento y pérdida de vegetación podría aumentar la vulnerabilidad de Brasil ante futuros episodios de El Niño, incluido el ciclo 2026-2027. Ante este escenario, la conservación y recuperación de los ecosistemas se consideran medidas clave para fortalecer la adaptación del país al cambio climático.
Con información de DW.





