Un tropiezo verbal durante su informe de gobierno puso a Nicolás González Elizalde en el centro de la polémica, justo cuando debía rendir cuentas claras.

Un mal cálculo en las palabras puede costar la confianza de todo un pueblo. Eso le ocurrió a Nicolás González Elizalde, alcalde panista de Nicolás Flores, Hidalgo, durante su Segundo Informe de Gobierno. Ahí, intentando defender el manejo de un crédito millonario, soltó una frase que encendió las redes: “si lo robé, fue para dárselo a ustedes”.

El comentario, lejos de aclarar dudas, sembró más sospechas. Habitantes del municipio llevan casi un año exigiendo transparencia sobre un financiamiento de más de 7 millones de pesos que Banobras entregó al ayuntamiento en octubre de 2025. Esa cifra respaldada con recursos del FAIS debía destinarse a obras de urbanización e infraestructura.

Ahora bien, el problema no es solo la frase desafortunada. Es el patrón. Desde que llegó ese dinero, los vecinos han pedido explicaciones concretas sobre las obras realizadas y las comunidades beneficiadas. El alcalde respondió con cifras generales: habla de una inversión combinada superior a 25 millones de pesos, pero sin el detalle que la gente reclama.

Además, existe otro crédito de casi 4.5 millones de pesos para comprar vehículos, entre ellos dos ambulancias. El funcionario asegura que entregó toda la documentación a las instancias fiscalizadoras. Aun así, la ambigüedad de sus explicaciones alimenta la desconfianza ciudadana.

En el Congreso de Hidalgo tampoco pasó desapercibido el episodio. Miguel Ángel Moreno Zamora, presidente de la Comisión de Hacienda y Presupuesto, calificó la frase como desafortunada y pidió una revisión a fondo del uso de esos recursos. Su llamado confirma que el malestar rebasó las redes sociales y llegó hasta el ámbito legislativo.

Por ahora, no hay ninguna investigación penal contra el edil por su declaración. Pero el episodio deja una lección incómoda: cuando un funcionario público improvisa frases sobre “robar”, aunque sea en tono irónico, pierde autoridad moral para pedir confianza. Y en un municipio donde la gente ya exigía cuentas claras, esa frase solo confirmó sus peores sospechas.

La revisión documental, no el discurso, dirá si hubo irregularidades. Mientras tanto, González Elizalde deberá reconstruir algo más difícil que cualquier obra pública: la credibilidad frente a sus vecinos.